Querida mamá:
Y qué cuesta arriba se me hace vivir sin ti. Hay días que
una intenta seguir adelante y pensar que es ley de vida, que hay que seguir.
Leo continuamente reflexiones sobre la importancia de disfrutar el momento
porque entre otras cosas, nunca se sabe cuándo nos va a tocar. Por eso y porque
había ocurrido lo de Belén Langdon, decidí ir a ver a Pablo Alborán. Porque
pensé que sería una bonita experiencia que debía vivir. Pero hay días que una
no encuentra el sentido a nada. Papá está tan mal que ayuda poco. El caso es
que casi “agradezco” verle así, porque a mi forma de entender es la manera de
rendirte homenaje por tanto esfuerzo que has hecho en esta vida por tu familia,
principalmente por él. Pero por otro lado, verle tan mal me duele, porque tiene
una familia muy grande y aunque nosotros sus hijos ya hemos vivido lo mejor de
él, sus nietos deberían poder disfrutar como lo hacían antes de que te
marchases. Porque ellos han perdido a su abuela, pero parece que también a su
abuelo. Y no es justo para ellos. Y todo esto me hace estar mal. Yo procuro
cumplir con mis sobrinos como lo harías tú. Les compro cosas, les tengo su
comida, los mimo, les hago lo que seguro tú les haría…pero sigo siendo “tita
Nena” y no la abuela Nena.
Ayer María me dejó
impactada. Se sentó en mi ordenador y vio todas las fotos que tengo de fondo de
pantalla en la que estamos las dos. De pronto me dice, “Tita Nena la foto que
más me gusta es la que había de fondo en el ordenador de la academia, el que
estaba en el salón. Porque se ve al abuelo y la abuela que se quieren mucho”.
Me quedé muda mamá. Sólo tiene 7 años la niña para decirme eso. Y lógicamente
me puse a llorar. Y la pobre me dice “NO he dicho nada malo ¿verdad?”. Fíjate
sus tus nietos saben que de verdad han perdido a una persona buena que cuidaba
de ellos con su propia vida. Y por todo esto, pues me cuesta vivir sin ti mamá.
Porque te sigo necesitando… porque lo que más echo de menos son tus palabras,
tus besos, tus abrazos…porque no hay un solo momento en el día que no tenga
presente tu mirada, tu sonrisa…el tacto de tu piel, tus manos, tus brazos… lo
recuerdo todo mamá y como lo tengo tan presente…pues lo echo muchísimo de
menos. Porque no hay manera de hacerme entender que nunca más lo volveré a
tener… y eso me machaca.
Te quiero mucho mamá, te adoro. No me olvides. Te necesito.
P.D: Te pongo la foto que María me decía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario