Querida mamá:
Comienza la semana. La última del colegio antes de las
vacaciones. La recta final para mis niños. Vamos a ver si los resultados
acompañan al esfuerzo realizado por ellos y por mí. Que no ha sido poco.
Anoche me puse malísima guapa. Hacía tiempo que no me daba
una jaqueca tan fuerte. No podía tomarme ni las pastillas para calmar el dolor
de las molestias que tenía. Me dolí hasta abrir los ojos. La verdad es que ando
preocupada. Esta última semana han sido de dolores y sensaciones muy raras. Hay
una lógica, un foco posible del porqué a todas estas molestias… porque la
verdad es que desde que supe el tema del aval, no he levantado cabeza, pero
siempre le queda a una la preocupación de que no sea eso… supongo que llamaré a
Miralles para que me vea. A ver si él ve algo más que no sea puro estrés.
Ayer me quedé impactada mamita. Fuimos a Misa de 11:30 las
tres hermanas al Rosario. Don Juan estaba dando la homilía cuando una niña de
8-9 años, no más, le pide permiso para hablar. Don Juan se quedó un pelín
aturdido pero le dio el micrófono. Entonces la niña nos pregunta a todos los
que estamos allí sentado y escuchando “Por qué los ricos tienen tanto dinero y
los pobres no tenemos derecho a tener dinero para comer”. La iglesia se quedó
helada. Para comenzar Don Juan cogió el micrófono y le dijo “se lo has preguntado
a ellos ¿no? Pues que te respondan”, señalándonos a todos nosotros. Una manera
hábil de quitarse de en medio. De pronto una señora , que apuesto era su madre
o catequista le pidió a gritos que fuera. La niña se le acercó con el micrófono
y le respondió la señora “¿tú tienes ropita?, ¿tienes comida para meterte en la
boca? ¿tienes familia? Pues entonces no eres pobre”. La niña como si de una gran
política se tratara empezó a decir “no me refería a mí, me refiero a los
negrito s de áfrica que no tienen ropa, ni dinero, que mueren de hambre, al
sol, que se achicharran, que no tienen casa…” y siguió soltando un discurso que
nos dejó a todos más fríos aún. Don Juan
le pidió el micrófono y dijo “vamos a continuar con la celebración”.
Sinceramente mamaíta, lo que pensé en ese momento es que esa
niña, a pesar de su corta edad, era muy consciente de todo lo que estaba
ocurriendo en el mundo y ahora en España. La situación actual no está afectando
a todos. No hay conversación diaria que no se escuche de un desahucio, de un
familiar en paro, de un allegado que se queda sin ayuda familiar, de una
familia que esté sufriendo y pasando hambre literalmente. Entonces me di cuenta
que realmente estamos viviendo momentos difíciles que yo no comparto porque tengo la suerte de estar
rodeada de una gran familia, con más o menos problemas, pero gran familia, que
hemos focalizado nuestro dolor y tristeza en tu gran pérdida. Que para nosotros
en el dolor más fuerte que cualquier crisis, porque yo firmaba ahora mismo
cualquier situación de la que están viviendo los que me rodean, pero teniéndote
a mi lado. Y eso no es posible.
Te quiero guapa. No me olvides. Ni a Pili.
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