martes, 13 de agosto de 2013

14 de agosto: Un mal día...

Querida mamá:
Hoy no ha sido un buen día…parece que estamos de bajón. En la academia las cosas sí van bien, los niños están viniendo, hacen sus deberes, estudian, los que quieren pasar de curso van muy bien, hay otros que se les nota que “han echado el culo” atrás.
En cuanto a noticias. Pues Lo que esperábamos de Carmen. La tienen que operar. Nos dirán algo en unos veinte días. Conchi se lo ha tomado bien, o eso parece. La niña que está súper espabilada y que creo que es muy inteligente le pregunta “mama ¿qué ha pasado con los resultados? ¿me tengo que operar?”  Nos hemos quedado las dos tan cortadas que Conchi le ha contestado un no muy seco. Y la niña me mira a mí y me dice “¿Qué pasa?” y yo le he dicho, “Conchi no le mientas, es demasiado inteligente” y le hemos dicho que hay que esperar unos días y otras pruebas pero que a lo mejor sí la operan. Es que Carmen sabe latín mamá. Es muy inteligente, y está en todo. Se entera de lo que decimos aunque hablemos en clave. Me sorprende su capacidad y vocabulario.
Del resto, las noticias no son buenas tampoco. Salvo Pili que va todo fenomenal, los demás… así que te voy a pedir codazo al jefe, pero dale que se entere. Que últimamente lo veo bien perdido por aquí. Una intenta ser positiva, ver las cosas de otra manera, sacar lo mejor de lo que nos rodea, pero hay días que dan ganas de tirar la toalla cuando te vienen todas seguidas.
Por cierto que ya hay otro ángel con vosotros. El abuelo de María y Antonio. Hemos estado José Juan, Conchi y yo un rato en la casa velándolo. Revivir estos momentos no es fácil. Pensar que la vida se va, así sin más te hace pensar una y otra vez las cosas que rondan en mi cabeza. A la abuela de Carmen María se lo decía yo esta misma tarde que me la he encontrado en el Mercadona, tanto querer aparentar, tanto querer tener cosas ¿para qué? Al final solo queda lo que hayamos sido. Eso es lo único que van a recordar. Y ella me daba la razón.
No hay día que no te eche de menos mamá. Conchi pensaba que era una pena que las hijas no se hubiesen podido despedir de su padre porque el hombre pidió dormir la siesta y no ha despertado. Pero yo hubiese firmado tu muerte así. Yo no me separé nunca de ti pero ojalá te hubieses dormido una siesta y hubieses descansado para siempre, no que siempre recuerdo tu frustración en los últimos momentos donde tu cuerpo se rendía pero tú seguías queriendo vivir. Esa mirada, esos gestos últimos no puedo quitármelos de mi cabeza… vivo con ellos. Por eso le pido a Dios que a mí no me de eso. Aunque firmaría para sufrirlo yo y ninguno de los míos. También te lo digo.
Bueno guapa, pues mañana tampoco será fácil el día. Iré al cementerio y es la quinta vez desde que te marchaste. Con lo poco que me gustan y la de veces que tenemos que ir…y las que nos quedan. Forma parte de la vida. Y hay que aceptarlo tal y como es.
Te quiero mucho guapa. Sólo puedo pedirte que tengas en cuenta todas mis peticiones. Está todo tan mal que entiendo que el trabajo allí arriba no debe ser fácil, pero aquí al sur de España, en Málaga, hay gente muy buena que os necesita. Si no se pueden solucionar las cosas al menos danos la serenidad necesaria para asumir las cosas que nos vengan.
Te quiero mucho guapa, no lo olvides, ni te olvides de mí. A pesar de todo, mañana te dedicaré la mejor de mis sonrisas. Es lo único que puedo hacer para compensar…

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