Querida mamá:
Menudo día he tenido hoy. Empezó torcido la verdad y eso que
me desperté con la mejor de mis sonrisas. Quería tener un buen martes…. A las 9
estaba citada en comisaría para sacarme el pasaporte. Llegué 5 minutos antes y
me hicieron esperar en la sala de espera. Una señora más mayor que yo llegaba
desesperada porque había perdido su DNI y venían los del seguro a arreglar los
papeles de la muerte de su padre. El policía le decía que no se podía hacer el
DNI sin cita. La mujer le decía que un compañero suyo la semana pasada le había
dicho que podía ir hoy a hacérselo a primera hora y este policía le decía que
eso no era posible. La mujer insistía y le dijo el policía que iba a preguntar
a los que lo hacían. Al momento salió diciendo que la “jefa” había dicho que no
era posible. Que no había hueco y que los papeles de defunción se podían
arreglar en seis meses. Que pidiera la cita. La mujer cabizbaja abandonaba la
comisaría recriminando al policía la poca humanidad por lo que le estaban
haciendo.
De pronto me nombra el mismo policía y me dice que entre.
Entro y “la jefa” me manda sentar con el compañero mientras ella alegremente
estaba hablando con otro policía. En ese momento me dieron ganas de decir algo,
pero pensé que no estaba en el mejor sitio para protestar. Todo sería utilizado
en mi contra. “La jefa” hablaba de vacaciones, de comida familiares, y de
series de televisión. Su compañero le decía “ayer fue un mal día porque se me
rompió el ordenador con el que descargaba las películas” Me quedé blanca literal.
De pronto me dije ¿habrá una cámara oculta? ¿Un policía haciendo descargas
ilegales? Vamos, que ya sé yo que somos todos humanos, pero la delicadeza de
contarlo en público cuando se suponen que son los responsables de que se
cumplan las leyes… pero sin dejar mi asombro por lo escuchado me cabreaba más
pensar que esa pobre mujer se había ido sin su DNI cuando en realidad estaba yo
sola y “la jefa” charlando con un compañero. Nos quejamos por todo mamita, por
todo… Los pequeños gestos marcan la diferencia y el de esta mañana ha sido un gesto
muy feo. Me he sentido ofendida como ciudadana y como persona humana. Bien sabe
Dios que no le he dado mi hora a la señora porque la siguiente era para el 17
de octubre y necesito el pasaporte para sacarme el billete de avión a Orlando…
pero en frío me arrepiento. Tenía que haberlo hecho.
He llegado a casa quemada por lo vivido y tus nietos estaban
todos alborotados. Me faltaba 45 minutos para irme a la academia y quería
dejarlos a todos vestidos. No había manera. Dos de ellos se han enfrascado en
una pelea y lo primero que han pillado ha sido mi Tablet. ¿Te imaginas lo que
ha pasado? Pues eso… que me la han partido. La Tablet ha dejado de funcionar al
momento. Sin opción a arreglo. He roto a llorar de tal manera que me
arrepentiré para toda la vida. Me he enfadado conmigo misma por llorar por algo
material. En un principio me ha dado pena porque fue un regalo de reyes pagado
con mucho esfuerzo por Conchi, he pensado en ella, luego en las fotos que había
dentro, en lo que había escrito y me he ido calentando hasta el punto de llorar
como las niñas chicas. Regañé a los niños y alteré a Miguel padre bastante. Me
he ido a la academia súper afectada pero nada más llegar he cambiado el chip.
Se me notaba afectada porque había llorado, pero allí no he tenido tiempo para
nada más que pensar en los niños. A mi vuelta, me esperaban todos tus nietos
(lo de Ana, Conchi y Miguel), once en total con dos claveles cada uno en la
mano. Uno blanco y otro rojo. Me pedían perdón y me daban las gracias por todo
lo que hacía por ellos. Entonces he llorado más aún porque no tiene sentido que
le dé importancia a lo material. Está claro que me hace falta y que es un
marrón haberme quedado sin Tablet, pero yo no tenía que haberles regañado como
lo hice ni enfadarme con ellos como también he hecho. Así que enseguida me
abracé a ellos y listo. Todo olvidado. Vuelvo a ser su tita preferida.
Detallazo el de Calasu, que su tío Pepe le ha regalado una Tablet estando en
USA y me ha dicho que me la quede hasta que pueda comprarme una. No sé qué
hacer, pero solo el detalle me ha enorgullecido.
Por la tarde y tras la academia me los he llevado de paseo.
Primero a MariPepa que hacía mucho que no la veíamos, después hemos ido a casa
de Conchi y hemos cenado en su barrio. Total que cuando he mirado el reloj eran
las 10 de la noche. Entre duchas y pijamas me han dado las 11 y ahora me siento
como si me hubiesen dado una paliza. Aunque tengo trabajo pendiente, he
decidido dormir. Anoche volví a dormir muy poco y el cansancio empieza a
pasarme factura. Así que he pensado en escribirte y acostarme. Mañana será otro
día y vuelta a empezar.
Ya ves que el día no ha sido bueno, pero tampoco malo. Hoy
he aprendido una lección; debo cuidar más de las cosas que quiero guardar. Los
niños nunca dejarán de ser niños y se corre el peligro de que pase lo que ha
pasado. Aunque no sé hasta qué punto me compensa haber perdido la Tablet cambiándolo
por ese momento de todos en fila entregándome las flores y dándome un beso diciéndome
“perdona, te quiero”.
Bueno guapa, te pido lo de siempre. Acuérdate de Pili, Papá,
Isa, María, Cuñado, JJ y Carmenchu. Te quiero, no lo olvides, ni te olvides de mí.
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