viernes, 24 de enero de 2014

24 de enero: 20 meses sin ti...



Querida mamá:

Hoy hace 21 meses que te fuiste a un lugar mejor, a un lugar que me imagino con colores bonitos, donde predominará el azul, tu color preferido. Un lugar sin crisis, ni problemas de economía, un lugar donde no habrá injusticia, ni corruptos, ni malas personas. Te imagino feliz, sin dolor, haciendo todo aquello que te gustaba, disfrutando de tus comidas sin tener que medir el azúcar ni pincharte la insulina. Te imagino disfrutando de todo aquello que se te limitó por estar más tiempo entre nosotros. También es verdad que te imagino por otro lado mirando cada paso que damos, comprobando cada cosa que hacemos, inspirándonos en cada paso que damos…porque así eras tú.

No hay un solo día que no te nombre una media de 100 veces. Te siento tan cerca y a la vez tan lejos. Lo que peor llevo es poder sentirte. Aunque precisamente hace poco volví a soñar contigo y te abracé, es que no puedo evitar echar de menos tus abrazos. Eran tan cálidos y sinceros. Esos besos en mi mejilla cada vez que me postraba, literal, ante ti, para que llegases y me lo dieses. Porque te sacaba dos cabezas, pero necesitaba de tu cariño, de tu amor. Siempre lo he necesitado. Y sentir que me protegías ante cualquier dificultad que me ponía la vida, me daba tanta seguridad que siempre seguía adelante. Porque sabía que estabas tú al frente esperando a que resbalase o cayese para ayudarme a levantar.

Ahora me ocurre igual, pero con la diferencia que me levanto porque te siento dentro de mí. Siento como me dices “tú puedes, adelante”  y lo hago. Porque realmente es lo que me enseñaste. A luchar en cada batalla que se me presentase. Cierto es que muchas veces me busco yo esas “batallas”, pero sabes que si no fuese así, no sería yo.

Hoy es de esos días que dice una ¿por qué no me la dejaste más tiempo? Siempre le hago la misma pregunta a Dios. Cuestiono algunas de sus decisiones, sé que hago mal, pero es inevitable cuestionar cuando no sientes ni encuentras la respuesta a las preguntas. Sin embargo, el pasado martes, en la Misa aniversario de Jaime Alonso, el sacerdote fue contundente diciendo que solo Dios sabía el porqué de sus actos y que no debíamos cuestionar ni dudar de sus decisiones. Si Jaime, con 9 años, había abandonado este mundo era por algo que Dios tenía preparado mejor para él. Y eso es lo que me consuela mamá, que si Dios tomó la decisión de llevarte por un bien para ti, vale, lo tengo que aceptar porque no debo de ser egoísta con mis deseos. Pero tú parecías tan fuerte y deseosa de seguir compartiendo con nosotros momentos de vida que a veces me hace flaquear en mis sentimientos.

No voy a decirte nada nuevo que no sepas guapa. Sabes que desde que te fuiste estoy luchando con más fuerza que nunca por todos mis sueños. Sabes que no hay nada ni nadie que me frene en mi lucha diaria por intentar cambiar, en las medidas de mis posibilidades, el futuro de todo y cada uno de los niños que se me crucen por mi camino. La asociación Nena Paine es una realidad cada vez mayor, ha pasado de ser la “idea loca de Nena” a tener 76 niños cada tarde soñando con ser mejores.

Ayer recibí grande noticias de dos alumnos que están luchando mucho por cambiar lo que parecía un futuro destinado al fracaso. Ya están en tercero de la ESO y los tres últimos exámenes que hemos preparado, están aprobados y algunos con buenas notas. Ha servido de algo tener que estudiarme con ellos, la biología, tecnología y Educación física. Ayer, terminamos a las 11 de la noche con Lengua. Hoy se examinan. Si aprueban sé que será una gran satisfacción para ellos porque sentirán que realmente sí pueden, porque se dejaron vencer en el primer trimestre. Motivar a un niño de 14-15 años no es tan fácil como hacerlo con un pequeño. Pero creo que con estos dos, estoy en el camino correcto. Y eso me hace seguir andando, corriendo, aunque sea a pata coja, por el camino que estoy. Más temprano que tarde, la asociación Nena Paine recogerá el verdadero fruto de todo esfuerzo, un niño con el futuro que él haya elegido.

Te quiero mucho y lo sabes. Te publico tan tarde la carta porque sigo teniendo problemas serios de internet, tan serio como que nos quedamos papá y yo sin él a ratos grande. Es un trastorno muy grande...pero siempre nos quedará el móvil.
No te olvides de mi por favor, te quiero. Acuérdate de papá, Carmenchu, Isa, Pili, JJ, Cuñado y Papito. Ya lleva tres días a batidos el pobre mío.


No hay comentarios:

Publicar un comentario