Querida mamá:
Anoche me acosté aterrorizada por las noticias que estaba
escuchando. En Estados Unidos, un chico de 20 años ha matado a 27 personas, veinte
de ellos niños. Ver las fotografías que
habían colgado en internet me hizo estremecerme muchísimo. Y es que nos estamos
volviendo locos.
Me imagino que en la vida siempre han existido personas con
este tipo de problemas, pero sigo pensando que la culpa de que ocurre es
nuestra. Continuamente confundimos la libertad con el libertinaje y nos estamos
cargando el mundo.
Había quien se permitía el lujo de culpar a Dios de permitir
estas cosas…y no se les ha ocurrido culpar a quienes permiten coger armas y
tenerlas en casa como el que guarda un bote de caramelos. Las armas no son para
jugar. Se pongan como se pongan los polítivos y los defensores de los que ellos
llaman “libertad”. Porque la persona humana está creada para fallar, nuestro
cerebro tiende a no ser perfecto, de ahí las depresiones y todos hemos tenido
un momento de debilidad que te dan ganas de cometer una locura. Quienes han
tenido una vida, una formación o educación más equilibrada…lo dejan en palabras, pensamientos. Pero otros para
hacerse los valientes y llamar la atención siguen adelante. Si les facilitamos
el acceso a las armas... el resultado es este.
Hay juegos de las consolas que su objetivo principal es
matar el mayor número de humanos. En otro, hay que matar a los policías que son
los malos… si un niño de 4-5 años juega a este tipo de juegos…¿qué le estamos
educando? Yo tengo un caso muy concreto en la academia de un niño que realmente
no sabe distinguir el bien del mal. Se cree que todo lo que hace mal es
divertido y tengo la certeza absoluta de que todo le viene de lo mismo. Para él
es gracioso hacer guarradas, dibujar y acosar a las niñas… enseñar el culo,
decir palabrotas le hace “mejor”.
La noche ha sido larga. Apenas he podido dormir mamita. Me
subí muy inquieta. Y parece que he estado toda la noche dándole vueltas a lo
mismo. Y hoy es la comida familiar. Mañana es el cumpleaños de tus hijos
Antonio y Conchi y vamos a celebrarlo hoy.
Te quiero mucho mamita. Cada día te echo más de menos. Es
inevitable. No me olvides por favor. Ni a Pili.
P.D: Sólo pensar que uno de mis sobrinos podría ser una de esas veinte víctimas... me hace sufrir más aún. No entiendo como se puede hacer algo así...
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