Querida mamá:
Ya te dije yo que los días pasarían bien
rápido. Y así es, ya estamos a jueves. En menos de 48 horas habré empezado mi
aventura americana. Qué fuerte me parece. Aunque antes de todo eso, me queda
aún que lidiar con dos días de academia y dos tutorías más. Esta semana voy de
record. Llevo cuatro ya.
Ayer me trajeron muchas alegrías a la
academia con las notas, aunque ya sabes mi predilección por Carlitos y no
consigo motivarlo lo suficiente para que se centre en matemáticas. Tiene una
cabeza privilegiada, es más, prueba de ello es el 10 que ha sacado en
conocimiento, pero se distrae con el aleteo de una mosca y para las matemáticas
eso es terrible.
Pero los demás, la verdad es que muy
bien. Estoy muy contenta con los resultados que me van llegando a mis oídos,
que luego hay que esperar a las notas, porque más de uno es especialista en
inflar los resultados para marcarse un punto y luego resulta que está suspenso.
Así que voy a ser prudente con las emociones, aunque según voy haciendo
tutorías, me gusta lo que escucho.
Y en casa, ya sabes. Papá sigue malo. Me
sabe mal que siga así porque me voy pelín preocupada, aunque las hermanas me
han dicho que lo cuidarán. Ayer fue a trabajar, pero vino malísimo y cuando
llegué de la academia estaba en la habitación abrigado como si fuese pleno
invierno. Y hoy se ha ido, pero me da que se vuelve. Iba bien desganado y
tosiendo. Me temo que va a durar muy poquito hoy en el colegio.
Y esto me preocupa bastante, aunque como
puedo hacer poco más por él, sigo mamá. No puedo hacer otra cosa que continuar
con todo lo que llevo adelante. Ya de por sí estoy agobiada por el parón que
voy a hacer estos días y porque lo hice en el puente y no sabes la de emails y
tareas acumuladas que tengo. Estas dos noches van a ser bien intensas porque
tengo que dejar muchas cosas amarradas, tengo intención de desconectar en el
viaje y cuando vuelva puede ser un follón. A ver si consigo dejarlo todo.
Y ayer, según iba leyendo te iba viendo.
Te imaginaba a mi lado diciéndome “para hija, para, que te vas a comer el libro”.
Me ha pasado esto con dos o tres nada más. Con El Poder de las sonrisas me pasó
ayer. Lo compré a las 10 de la mañana u 11. Hasta que no lo terminé anoche no
paré. Empecé en el camino, mientras llegaba al coche, seguí esperando a Ana que
llegase, hice la comida leyendo, recogí a la niñas, les di de comer corriendo y
me senté a leer hasta que llegó papá. Me había leído casi la mitad del libro en
la mañana. Un poco menos. Y después, nada más llegar de la academia y negándome
a hacer otra cosa que no fuese leer, escribí dos mensajes que tenía pendientes
muy importantes, hablé con Cristina y Conchi y me puse a leer. Me dieron la 1
de la mañana. Sin parar, del tirón.
La verdad es que cuando conoces la
historia del autor, cuando lo conoces y tratas con él, valoras más cada
palabra, cada gesto, cada línea escrita. Me encantó todo. Me atrevo a decir que
me gusta más que el primero. Aunque el primero es más impactante porque es más
su historia personal y el segundo es más el crecimiento de la ONG. La verdad es
que está súper bien escrito, coloquial y cercano. Te metes en el papel y te
sientes protagonista. Te pude sentir en varias ocasiones diciéndome “lee bien
lo que dice y aplícate el parche”. Ese momento de “vivir para los pobres no
quiere decir que vivas como un pobre”, algo que en un principio parece
incoherente pero que sin embargo es lo más coherente que he leído. Y me quedé
impactada cuando leí que después de dos años sin parar de trabajar en “malas”
condiciones, unos amigos le regalan un viaje para desconectar y tener unas
vacaciones. Porque si no está al 100% no podría ayudar a los demás. Y me voy el
sábado mamita, la primera vez que voy a desconectar (eso espero) 10 días de mi
trabajo. Me va a parecer mentira, pero es así. Resulta que sin ser el mismo
trabajo, porque el suyo está mucho más trabajado, mucho más logrado y para mi
tiene el valor añadido de la valentía de hacerlo en un país subdesarrollado,
tengo las mismas inquietudes y necesidades que él tuvo al principio. Me identifico
en tantas cosas que saber su respuesta, conocer su evolución me ayuda mucho a
seguir adelante. Me pasa como con Felipe Campos. Ambos me ayudan mucho a seguir
adelante con mi proyecto, algo que tú mejor que nadie sabes que me está
costando horas de salud sacarlo y que me he planteado con toda firmeza que sin
duda, tengo un compromiso de corazón con esta asociación y seguiré con ella
adelante cueste lo que me cueste.
Bueno guapa, hoy parece que me he
levantado muy expresiva. Será que sé que cuando esté de viaje tendré que ser
más breve. Voy sin ordenador y aunque pepe me va a dejar el suyo…no es lo
mismo. Te quiero mucho guapa, lo sabes,
no lo olvides. Acuérdate de papá, sobre todo de papá, cuñado y JJ. Vamos
rebajando las peticiones y espero no tener que aumentarlas nunca más. María y
Patricia tienen el alta médica de momento. Confiemos que sea el definitivo.
P.D: Ho cumple tu nieto Francisco Manuel
(Pacololo) 3 años. Esta foto es de horas después de nacer. Se te caía la baba
con tu nieto. Te encantaba. No sabes lo ideal que está. Es un brutote, un
machote de campo… pero es precioso mamita. Cariñoso y noble. Pero no le des un
beso que se limpia ¡como tito Fran! Jajaja.
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