jueves, 7 de noviembre de 2013

7 de noviembre: Pacololo cumple 3 años.

Querida mamá:
Ya te dije yo que los días pasarían bien rápido. Y así es, ya estamos a jueves. En menos de 48 horas habré empezado mi aventura americana. Qué fuerte me parece. Aunque antes de todo eso, me queda aún que lidiar con dos días de academia y dos tutorías más. Esta semana voy de record. Llevo cuatro ya.
Ayer me trajeron muchas alegrías a la academia con las notas, aunque ya sabes mi predilección por Carlitos y no consigo motivarlo lo suficiente para que se centre en matemáticas. Tiene una cabeza privilegiada, es más, prueba de ello es el 10 que ha sacado en conocimiento, pero se distrae con el aleteo de una mosca y para las matemáticas eso es terrible.
Pero los demás, la verdad es que muy bien. Estoy muy contenta con los resultados que me van llegando a mis oídos, que luego hay que esperar a las notas, porque más de uno es especialista en inflar los resultados para marcarse un punto y luego resulta que está suspenso. Así que voy a ser prudente con las emociones, aunque según voy haciendo tutorías, me gusta lo que escucho.
Y en casa, ya sabes. Papá sigue malo. Me sabe mal que siga así porque me voy pelín preocupada, aunque las hermanas me han dicho que lo cuidarán. Ayer fue a trabajar, pero vino malísimo y cuando llegué de la academia estaba en la habitación abrigado como si fuese pleno invierno. Y hoy se ha ido, pero me da que se vuelve. Iba bien desganado y tosiendo. Me temo que va a durar muy poquito hoy en el colegio.
Y esto me preocupa bastante, aunque como puedo hacer poco más por él, sigo mamá. No puedo hacer otra cosa que continuar con todo lo que llevo adelante. Ya de por sí estoy agobiada por el parón que voy a hacer estos días y porque lo hice en el puente y no sabes la de emails y tareas acumuladas que tengo. Estas dos noches van a ser bien intensas porque tengo que dejar muchas cosas amarradas, tengo intención de desconectar en el viaje y cuando vuelva puede ser un follón. A ver si consigo dejarlo todo.
Y ayer, según iba leyendo te iba viendo. Te imaginaba a mi lado diciéndome “para hija, para, que te vas a comer el libro”. Me ha pasado esto con dos o tres nada más. Con El Poder de las sonrisas me pasó ayer. Lo compré a las 10 de la mañana u 11. Hasta que no lo terminé anoche no paré. Empecé en el camino, mientras llegaba al coche, seguí esperando a Ana que llegase, hice la comida leyendo, recogí a la niñas, les di de comer corriendo y me senté a leer hasta que llegó papá. Me había leído casi la mitad del libro en la mañana. Un poco menos. Y después, nada más llegar de la academia y negándome a hacer otra cosa que no fuese leer, escribí dos mensajes que tenía pendientes muy importantes, hablé con Cristina y Conchi y me puse a leer. Me dieron la 1 de la mañana. Sin parar, del tirón.
La verdad es que cuando conoces la historia del autor, cuando lo conoces y tratas con él, valoras más cada palabra, cada gesto, cada línea escrita. Me encantó todo. Me atrevo a decir que me gusta más que el primero. Aunque el primero es más impactante porque es más su historia personal y el segundo es más el crecimiento de la ONG. La verdad es que está súper bien escrito, coloquial y cercano. Te metes en el papel y te sientes protagonista. Te pude sentir en varias ocasiones diciéndome “lee bien lo que dice y aplícate el parche”. Ese momento de “vivir para los pobres no quiere decir que vivas como un pobre”, algo que en un principio parece incoherente pero que sin embargo es lo más coherente que he leído. Y me quedé impactada cuando leí que después de dos años sin parar de trabajar en “malas” condiciones, unos amigos le regalan un viaje para desconectar y tener unas vacaciones. Porque si no está al 100% no podría ayudar a los demás. Y me voy el sábado mamita, la primera vez que voy a desconectar (eso espero) 10 días de mi trabajo. Me va a parecer mentira, pero es así. Resulta que sin ser el mismo trabajo, porque el suyo está mucho más trabajado, mucho más logrado y para mi tiene el valor añadido de la valentía de hacerlo en un país subdesarrollado, tengo las mismas inquietudes y necesidades que él tuvo al principio. Me identifico en tantas cosas que saber su respuesta, conocer su evolución me ayuda mucho a seguir adelante. Me pasa como con Felipe Campos. Ambos me ayudan mucho a seguir adelante con mi proyecto, algo que tú mejor que nadie sabes que me está costando horas de salud sacarlo y que me he planteado con toda firmeza que sin duda, tengo un compromiso de corazón con esta asociación y seguiré con ella adelante cueste lo que me cueste.
Bueno guapa, hoy parece que me he levantado muy expresiva. Será que sé que cuando esté de viaje tendré que ser más breve. Voy sin ordenador y aunque pepe me va a dejar el suyo…no es lo mismo.  Te quiero mucho guapa, lo sabes, no lo olvides. Acuérdate de papá, sobre todo de papá, cuñado y JJ. Vamos rebajando las peticiones y espero no tener que aumentarlas nunca más. María y Patricia tienen el alta médica de momento. Confiemos que sea el definitivo.
P.D: Ho cumple tu nieto Francisco Manuel (Pacololo) 3 años. Esta foto es de horas después de nacer. Se te caía la baba con tu nieto. Te encantaba. No sabes lo ideal que está. Es un brutote, un machote de campo… pero es precioso mamita. Cariñoso y noble. Pero no le des un beso que se limpia ¡como tito Fran! Jajaja.

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